martes, 7 de junio de 2011


"you are not a winner"

Eso decía la caja de waffles por dentro, esta mañana.

Cómo si no lo supiera.

Si hubiera un Guinness Record para decir una verdad de forma concisa, se lo habría llevado la caja de waffles Eggo homestyle, la cual acabó de derrumbar mi ego (con una sola "g") hoy temprano, a las 8:38 de la mañana.

Si hubiera un ley protectora del autoestima, demandaría a Kellog's, porque la verdad necesita un terapeuta que lo tome a uno de la mano antes de darle siquiera un vistazo.

Que la próxima vez adjunten un bono para pagar la primera sesión de análisis.

Que la próxima vez no tenga razón.

viernes, 13 de mayo de 2011

El fin del mundo

http://www.youtube.com/watch?v=qzU9OrZlKb8

El mundo se acabará, en mayo del 2011, en diciembre del 2012, o cuando se apague el sol. En cualquier caso el mejor consejo lo da Britney Spears, hay que meterse por entre las alcantarillas y armar una rumba para después salir y reconstruir la raza humana (Britney, me debes una escena en la que protejan los archivos históricos de la humanidad, porque ¿cómo hacemos para recuperar el conocimiento después de la rumba? ¡¡al menos la fórmula del alka-seltzer!!).

A mi me gusta la imagen del video de la Brisni. Me encanta por que es la imagen que a mi me alcanzó a tocar de los bares escondidos con hombres y mujeres desencajados de bailar, encontrando la luz de la libertad de géneros entre los flashes del estrober de la discoteca.

Y es que esta sensación de que el mundo se acaba era cotidiana, lo era para generaciones de hombres y mujeres que sabían que en cualquier momento la cosa se complicaba si alguien los pillaba. Para unos el final era que los desenclosetaban; otros ya se habían revelado pero perdiéndolo todo, el mundo se les había acabado hacía tiempo. Esos últimos, con nada que perder, fueron los que se armaron de ira durante la toma de Stonewall en junio de 1969 y crearon esa marcha fabulosa en Nueva York que conmemoramos en todo el mundo.

Hombres y mujeres se cansaron de una policía que cumplía las órdenes, y las ordenes eran humillarlos, señalarlos, maltratarlos. Pero había una calle que era nuestra, la Christopher, y un buen día hubo un no más que duró más de una noche. Espontáneamente, con la confianza de que el mundo ya se había acabado, los que tenían todo que perder (los que tenían trabajo, familia, hogar) se unieron a los que ya no tenían nada y caminaron juntos hasta Central Park.

Uno de los marchantes en una entrevista a Thirteen este año cuenta cómo iba en el metro, muerto del susto, con su cartelito I am a faggot pensando que iban a ser tres gatos. Él salió se encontró con su parche y a caminar. Solo hasta que llegó a Central Park este hombre, que salió de la alcantarilla para reconstruir el mundo, se dio la vuelta para ver quién más venía y eran miles. Con un estallido de llanto él sigue gritando jubiloso lo hicimos John, lo hicimos.

Sí señoras y señores, el primer día después del fin, el fin de la invisibilidad que es horror y atrocidad.

Tengo 27 años y es la primera vez que voy a ir a una marcha gay (shame on me). Voy a ir a la marcha que conmemora la primera y la más orgullosa muestra de valor caminante de nuestra comunidad LGBT moderna, voy a estar en Nueva York. Voy a ir con mi "esposo", con mis amigas y amigos, con mi "familia" a celebrar que el mundo (un mundo) se acabó el 28 de junio de 1969 y nos levantamos al otro día a construir uno nuevo.

Claro que sí Britney, ¡till the world ends y más allá!

Nota al pie: Espero que de aquí-a-allá Corte Constitucional de Colombia me permita, LEGALMENTE, quitar las comilla a este texto. Que así sea.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Temperaturas record en mi nueva ciudad.
Los termómetros han subido a niveles históricos.
Pero yo tomo un baño de agua caliente.
Tengo frío por dentro.

viernes, 21 de mayo de 2010

Me he despertado en la mañana. Paseo mi lengua por mi boca y me encuentro con el evento gerontológico de la semana: se me rompió una muela. Me doy la vuelta, no quiero estar consciente ante semejante panorama de salud oral. A continuación, sobre mi mesa de noche: “has comprado una crema reductora de abdomen, cuyo uso cotidiano es aliviar la mastitis de las vacas”. Suficiente, cierro los ojos y vuelvo a dormir.

Me despierto, otra vez. La muela y la crema. Cierro los ojos, vuelvo a dormir.

Último intento –uno siempre sueña cosas extrañas–, no abro los ojos aún, pero allí esta la muela, puedo oler la crema.

¡Abre los ojos!, ésta es la cruda realidad, no bastaron los cuidados ni el cepillado del doctor muelitas, no valió el gimnasio ni la anorexia de una semana y media. Ya nada vale hombre, estás grande y a los 26 ya llevas unos cuantos años de deterioro ¿no ves la almohada llena de pelos? ¿No te has visto planeando comprar una casa? ¿no te has oído pidiendo más respeto a tu sobrino adolescente?

Mejor hago el esfuerzo de levantarme, es tortuoso el panorama y tengo que enfrentarlo: llamar a la odontóloga y comprar el plástico protector para que haga efecto la crema. No viene mal un masaje con yema de huevo para el pelo y planear mis memorias ¿cómo se llamarán?: la muela rota, el vientre henchido; ó; la vida cae sobre la almohada.

Cubierto de vergüenza y sustancias, decido que sería mejor ahorrar unos pesos, es la mejor forma para tomar decisiones acertadas a los 30.

Por ahora, le va ganando el cirujano al analista… de lejos!

sábado, 5 de diciembre de 2009

Lollipop

Anoche fui a Lollipop, un nuevo restaurante-bar para la comunidad gay de Chapinero. El lugar es una promesa cumplida para quienes paseamos las calles de la ciudad buscando un buen cosmopolitan y buena comida.

Pero ya sabíamos que no iba a ser una noche más. Tan ataviados como hace diez años, tan ansiosos como a los 16 y tomando aquel taxi de siempre nos dispusimos al reencuentro.

Y es que hace una década los tres nos escabullíamos de nuestras casas para entrar a los bares rogando eludir nuestra minoría de edad, eran épocas en que se soñaba con un rescate cinematográfico de una vida abrumada por madres religiosas y maltratadoras.

Tiempos en donde la alternativa era huir, y lo hicimos con eficiencia. Explotaban las luces, la música y nosotros con ellas, pertenecíamos a un conglomerado de hombres y mujeres que buscaban un espacio para ser ellos mismos, sin las presiones de un colegio, un hogar o una oficina asfixiantes.

Escapamos y sobrevivimos haciéndolo.

Pero pasaron los años y decidimos erigir nuestras propias alternativas. Anoche nos miramos los unos a los otros sorprendidos porque habíamos dejado de huir y empezado a construir.

Y así, como en un cuento de hadas, la madre maltratadora ahora sonreía ante el valor de su hijo y atendía a los invitados; los príncipes se volvieron reales y firman uniones maritales de hecho en las notarías y, entre brindis, fuimos capaces de vislumbrar horizontes a media noche.

Lollipop se parece a nosotros, esta lleno de colores y buenas sensaciones, es cálido y reconciliador y tiene un gran futuro por delante.

Larga vida para un espacio que extrañábamos desde que perdimos un lugar para los tres.


lunes, 26 de octubre de 2009


Lector y lectora, lectores invitados:

Estoy legalmente unido al hombre que amo.

El sábado 24 de octubre de 2009, muy madrugado, muy agripado y muy congelado puse mi apuesta sobre la mesa.

Legalmente pertenezco al selecto grupo de personas que tienen una unión marital de hecho, un cepillo de dientes verde* y un palo de paleta premiado**.

Desde entonces me tiemblan las piernas, en la oficina piensan que es la gripa, pero no es así; son los primeros pasos de un hombre que apenas empieza su camino como sujeto de derecho.

Tengo los pies fríos, él dice que es el virus estacionario, pero es mi cuerpo malcriado porque sabe que tiene quien lo caliente.

Apenas y puedo respirar, no son los mocos, es la natural pérdida del aliento.

Me haré cargo de los síntomas, y ya sabré como cuidarlos por si tienen la fortuna de contagiarse.

A.

* http://inutilcombate.blogspot.com/2007/10/el-cepillo.html

** http://inutilcombate.blogspot.com/2007/09/comer-paleta.html


martes, 9 de junio de 2009

¿Qué diría Turing?

Alan Turing (1912-1954) fue el más grande de los teóricos de la informática del siglo XX, así como un reconocido matemático y criptógrafo. Es por el trabajo de este inglés que podemos tener una computadora en casa y, debido a ello, muchos lo han reconocido como el inventor del ordenador tal como lo conocemos hoy.

En febrero del 2008 (gracias al Dr. Turing) encendí mi computadora y me encontré con la posibilidad de acceder a una emisora vía internet dirigida a los LGBT. Participé en sus chats y me dio ilusión por Radio Diversia, pensé: quizás llegaremos a ser comunidad. Pantuflas puestas  me levantaba a seguir con los compromisos cotidianos. Todos los días a trabajar: audífonos, sonrisa, pantalla y teclado.

El científico inglés fue procesado en 1952 por mantener relaciones homosexuales con un joven de 19 años. Nunca se excusó, lo consideró innecesario, por lo cual fue condenado por "indecencia grave y perversión sexual". Tuvo que escoger entre la prisión o un tratamiento hormonal de estrógenos, aceptó esta última condena con importantes y penosas consecuencias físicas.


Hace tan solo unas semanas las instalaciones de la emisora Radio Diversia fue asaltada. El robo de sus computadores y bases de datos produjo una oleada de amenazas contra las personas que conformaban su red de apoyo y audio-espectadores. Se cerraron publicaciones, se abandonaron puestos de trabajo y pupitres en las universidades. Muchos se vieron obligados a huir.

Turing murió en extrañas circunstancias en 1954, nunca se esclareció si el envenenamiento por cianuro fue un descuido en el almacenamiento de químicos, suicidio o asesinato. Nadie alcanzó a hacerle un homenaje en vida por su “computadora teórica”, por develar los códigos nazis en la segunda guerra mundial, o por su aporte a la biología matemática.

¿Qué diría Turing? ¿Qué pensaría de las consecuencias adversas de su invaluable trabajo? No sabemos todo sobre él, pero con seguridad, como en 1952, no se excusaría. Como no se excusan los miembros de Radio Diversia, quienes buscan maneras de seguir al aire; no se excusan las cátedras LGBT de las universidades y no se excusan las parejas del miso sexo que se besan en la avenida Jiménez en Bogotá.

Yo tampoco me excuso, no me excuso por amar y ser amado, por ser “mi propia y especial creación”*, tampoco habrán excusas para por tomar la mano del hombre que amo y planear nuestra unión legal para este mismo año, no tiene por qué haber miedo, silencio, ni mártires.

¡Sin excusas Dr Turing! es un compromiso.

*Gloria Gaynor, I am what I am